Dos años después de que la marca asiática renovara por completo el
Mazda3, la segunda generación recibe su primer lavado de cara. Un
rediseño estético basado, sobre todo, en los paragolpes, viene
acompañado por una gama de motores que mantiene los mismos integrantes
pero que recorta consumos y emisiones. Ello se ha conseguido,
principalmente, gracias a la optimización aerodinámica. Mientras tanto,
el trabajo sobre la amortiguación y la rigidez estructural han originado
un vehículo aún más estable y cómodo.
El renovado modelo ya ha comenzado a comercializarse y llega con la
incorporación a la gama de una versión especial de lanzamiento bajo el
nombre de Mirai. Ésta cuenta con un equipamiento ampliado al mismo
precio que el acabado Style. Eso sí, sólo se vende junto con los dos
motores 1.6 (diésel y gasolina). Mazda prevé lograr unas ventas anuales
en nuestro país de 2.200 unidades del actualizado modelo, con importante
predominio de versiones diésel (65%) sobre las de gasolina (35%). En lo
que se refiere a carrocerías, se espera que la de cinco puertas
albergue ocho de cada diez unidades vendidas.
Diseño
En materia estética, las modificaciones del renovado compacto japonés
son más bien superficiales, aunque consiguen aportar una imagen más
atractiva. Las novedades las encontramos, sobre todo, en la parte
delantera, con el rediseño del paragolpes. Sus extremos se han ampliado,
de forma que se consigue un frontal más llamativo, dominado por una
parrilla de cinco puntas. Por su parte, los faros antiniebla también son
de nueva factura, al igual que el alargamiento del labio inferior.
Del mismo modo que el modelo que se comercializaba hasta la fecha, es
posible escoger entre dos carrocerías distintas, la variante sedán, de
cuatro puertas, y la de cinco puertas. Además de actualizar la
apariencia del nuevo Mazda y hacerla más llamativa, la meta de la
mayoría de los cambios introducidos en el frontal consiste en lograr
unas mejores cotas aerodinámicas. Con objeto de optimizar también la
resistencia al aire se han realizado algunos cambios en la trasera de la
versión de cinco puertas.
En este sentido, el paragolpes posterior sobresale menos que en el
modelo anterior, por lo que el vehículo pasa a reducir su longitud en
tres centímetros. Por otro lado, los grupos ópticos se han acercado a
los paneles laterales con tal de generar una mayor sensación de anchura.
El "facelift" del Mazda3 también viene acompañado por nuevas llantas de
16 y 17 pulgadas, con las que se logra una imagen más dinámica. La gama
permite elegir entre ocho colores de carrocería, entre los que destaca
el nuevo Autumn Bronze Mica.
Habitabilidad
Mazda3
Si bien el exterior del actualizado Mazda ha recibido un lavado de
cara, los cambios son menos evidentes dentro de la cabina. La firma
nipona mantiene los estándares de calidad del modelo precedente, lo que
es sinónimo de un tablier muy buen acabado, con plásticos resistentes,
bien ajustados y de tacto agradable. Aquí se perciben variaciones en
algunos materiales, como la sustitución de la zona plateada en la parte
baja de la consola por un sector de color negro.
También se ha incorporado un tono cromado a los biseles de los relojes
con tal de que sean más visibles. De la misma forma, los grafismos rojos
de la pantalla multifuncional del panel de mandos pasan a ser de color
blanco. Lo mismo le ha sucedido a los números de los relojes, que
cuentan con una iluminación permanente en blanco sobre fondo gris.
Además del volante y el pomo de la palanca de cambios, desde ahora la
palanca del freno de mano también está revestida en piel en todas las
versiones.
La ergonomía es uno de los puntos fuertes gracias a las múltiples
regulaciones posibles de la banqueta, además de los ajustes de altura y
profundidad del volante. La palanca de cambios conserva su posición
elevada, en la zona superior de la consola central, lo que permite una
mejor accesibilidad. El espacio habitable para los pasajeros traseros es
algo mejor en la carrocería de cinco puertas que en la de cuatro,
debido a que la primera es ligeramente más alta. De ello se aprovecharán
los ocupantes más altos. En cuanto a capacidad de carga la situación
cambia, ya que la versión de cuatro puertas ofrece un volumen de 430
litros frente a los 340 de la carrocería de cinco puertas.
En el terreno del equipamiento cabe destacar que Mazda comercializa una
versión especial de lanzamiento llamada Mirai que añade, al acabado
Style y por el mismo precio, elementos extra como climatizador bizona,
sensor de lluvia, retrovisor antideslumbramiento, faros antiniebla,
elevalunas traseros y seis altavoces. Esta versión sólo está disponible
junto con los motores de menor cilindrada (1.6 litros) tanto diésel como
gasolina. Asimismo, todas las versiones diésel y algunas de gasolina
incorporan un nuevo indicador de cambio de marcha. El compacto japonés
también estrena, según acabados, un navegador integrado con 4 GB de
memoria que se basa en tecnología TomTom.
Mecánica

En el capítulo de motorizaciones, la gama sigue formada por seis
posibilidades, tres de gasolina y tres diésel, algunas de las cuales
pasan a ser más eficientes. La mecánica de acceso es la de gasolina de
1.6 litros y 105 CV, que se distingue por un par motor de 145 Nm a 4.000
rpm y un consumo de 6,4 litros a los 100 km. La siguen, en el apartado
de gasolina, dos versiones 2.0 distintas pero de idéntica potencia (150
CV). La primera de ellas se denomina 2.0 DISI i-stop y se diferencia de
la segunda porque combina la inyección directa y el dispositivo
"i-stop", un sistema automático de arranque y parada. Gracias a ello,
logra un consumo medio de 6,7 l/100 km, casi un litro mejor que el de la
otra versión (7,6 litros).
El techo de la gama lo ocupa el Mazda3 MPS, con un motor turbo de altas
prestaciones de gasolina 2.3 DISI que proporciona una potencia máxima de
260 CV. Dispone de un par motor de 380 Nm a 3.000 rpm y consume 9,6
litros cada 100 km. A nivel de prestaciones, es capaz de acelerar de 0 a
100 km/h en 6,1 segundos y de llegar hasta una velocidad máxima de 250
km/h.
Por lo que respecta a las versiones diésel, la menos potente monta un
bloque 1.6 CRTD de 115 CV que entrega una fuerza de 270 Nm entre 1.750 y
2.750 rpm. Se trata de la versión más ahorradora de todas, pues
registra un consumo combinado de 4,3 litros a los 100 km. También están
disponibles dos variantes del mismo bloque 2.2, con 150 y con 185 CV. La
primera de ellas se distingue por un par motor de 360 Nm entre 1.800 y
2.600 rpm y marca un consumo de 5,2 litros. Dos décimas por encima se
sitúa la alternativa diésel de más caballaje, cuyo par máximo es de 400
Nm entre 1.800 y 3.000 rpm. Según la versión elegida, las transmisiones
asociadas pueden ser manuales de cinco o de seis velocidades, así como
automática de cinco relaciones.
Comportamiento

El Mazda3 que conocíamos hasta ahora ya se caracterizaba por una
excelente conducta dinámica, que permitía una conducción de aspiraciones
deportivas gracias a su innata estabilidad y maniobrabilidad. Con esta
renovación se han mejorado detalles que permiten que su comportamiento
sea todavía mejor. Al igual que el modelo precedente, dispone de un
esquema de suspensión independiente de tipo McPherson en el eje
delantero y multibrazo, en el trasero. Pero los amortiguadores se han
reajustado con tal de dar lugar a una dinámica aún más estable.
Por otro lado, dispone de mayor rigidez en la estructura inferior de la
carrocería. Para ello se ha reforzado la parte delantera con un acero
más resistente. Sin que las comentadas novedades supongan variaciones
muy sustanciales, estas modificaciones dan como resultado un excelente
compromiso entre confort de marcha y estabilidad. En definitiva, esto se
traduce en que apenas existen balanceos de la carrocería pero el tarado
de suspensión tampoco resulta duro. Gracias a ello, el modelo ofrece
grandes garantías desde la conducción tranquila donde prime la comodidad
hasta el paso por curva a ritmos más elevados.
Los ingenieros de la firma japonesa han logrado una rebaja del
coeficiente aerodinámico Cx, que ahora es de 0,27 en carrocería de
cuatro puertas y de 0,29, en cinco puertas. No hay que pasar por alto la
disminución de la rumorosidad gracias a un mejor aislamiento que reduce
el ruido de rodadura. La precisa dirección, que aporta una importante
sensación de control sobre el vehículo, también se ha optimizado. De
esta forma, se consigue una mayor sensibilidad y un comportamiento más
directo que se percibe tanto a baja como a alta velocidad.
Seguridad

A nivel de seguridad, el nuevo Mazda3 equipa airbag delanteros,
laterales y de cortina, además de ABS, EBD y asistencia a la frenada. En
materia de ayudas electrónicas dispone de control de tracción (TCS) y
control de estabilidad (DSC). También cuenta con señal de parada de
emergencia, que advierte al resto de vehículos con un parpadeo rápido de
las luces de emergencia al frenar bruscamente. Asimismo, el modelo
dispone de un sistema de alerta de cambio de carril, que funciona
mediante dos sensores de radar que miden constantemente la distancia y
la velocidad de los vehículos que ruedan a nuestro alrededor. El modelo
japonés cuenta con la máxima puntuación de cinco estrellas EuroNCAP.
Valoración final

A primera vista, el lavado de cara del Mazda3 puede parecer
superficial. Sin embargo, se han realizado modificaciones en numerosos
terrenos como el de la eficiencia de los motores, las suspensiones e
incluso la dirección. Así se ha logrado un vehículo todavía más completo
y equilibrado en términos dinámicos. Por su parte, los retoques en el
tablier optimizan la visibilidad de ciertos instrumentos. Y todo ello
viene acompañado por una rebaja de precios en algunas versiones (más
significativa en las de gasóleo) que, puede acabar de seducir a más de
un indeciso.
Fuente: http://www.coches.net/prueba-mazda-mazda3/2011